Pero, ¿quién es pobre? Pobre es quien no tiene nada que defender, quien está desapegado de lo que parece tener, de manera que su vida no tiene como finalidad afirmar su propia posesión. La suprema pobreza de espíritu es la pobreza ante la verdad, es aquella actitud que desea la verdad y basta, más allá de cualquier apego que sienta, viva o experimente por las imágenes que se había hecho sobre las cosas.